domingo, 27 de mayo de 2018

Mario Briceño Iragorry: “NO HAY ABISMOS, HAY CAMINOS”


Mario Briceño Iragorry



Crónicas del Olvido


“NO HAY ABISMOS, HAY CAMINOS”


Alberto Hernández

1.-

¡Cuánta Venezuela latió en la incertidumbre de aquel hombre que pasó por muchos esteros, avatares y pruebas que hoy aparecen en medio de tantas espinas¡ ¡Cuánto país olvidado se reveló en las páginas de una obra que sigue siendo ardor en quienes recurren a ellas para encontrarse con los mismos acentos extraviados, los amagos verbales y hasta las heridas incurables que hoy son llagas dolorosas¡ ¡Cuántos momentos para no olvidar a quien hizo mapa y patria a través del insomnio, la cárcel, el exilio y la responsabilidad al frente de algunos cargos burocráticos¡
Mario Briceño Iragorry encarnó aquel país que hoy es un ladrido silencioso provocado por cierta jauría irrelevante. Este humanista e intelectual, nacido en Trujillo el 15 de septiembre de 1897, emerge de su silencio en boca de alguien que ha decretado otra muerte, la que le asigna la intemporalidad de la ignorancia, la bravuconada de una apuesta falsa. A muchos años de su nacimiento, Mario Briceño Iragorry retorna al mapa vivo de esta Venezuela irredente, rebelde y enloquecida por la fiebre histórica de saberse dolor ajeno, levantisco, oscuro, sembrado en la imaginación de la retórica, en la quebradiza pronunciación de alguien que jamás ha leído una de sus brillantes páginas. 

¡Cuánta Venezuela, entonces, será necesario recorrer y vivir para que el absurdo no nos siga carcomiendo el alma, no nos siga alterando el destino, el mensaje que no termina de llegar desde lo más profundo de la racionalidad¡

Briceño Iragorry dejó sembrada una semilla. No ha germinado en algunos de sus coterráneos. El país, el que entra y sale de ciertos asombros, sabe que MBI es un temblor en nuestra historia, un aparte como también lo es Mariano Picón Salas.

Mariano Picón Salas.
2.-

Hoy, el nombre de Mario Briceño Iragorry se revuelca en su tumba, sobre todo en la tumba que los venezolanos llevamos en la sangre. En la migraña de un pasado decreto regional que intentaba borrarlo de su terrón por “traidor a la patria”. De modo que estamos frente a una de las calumnias más horrendas que se hayan enunciado en nuestro país. Mario Briceño Iragorry fue un hombre que pasó por muchos caminos tortuosos, como le ocurrió, por ejemplo, a Ramos Sucre, a Rómulo Gallegos, a Teresa Carreño, a Pedro Emilio Coll, a tantos otros que vivieron, trabajaron o sufrieron el ritmo circadiano de la política criolla. MBI ejerció la burocracia como muchos que dejaron páginas brillantes para regocijo de quienes hoy somos sus herederos.

Allá en Trujillo, donde un muy reducido grupo la tomó contra su memoria y obra, el nombre de Mario Briceño Iragorry continuará siendo factor de discusión para bien, para seguir haciendo país, nacionalidad y orgullo.




3.-
Algunas obras de Briceño Iragorry lo revelan como uno de los intelectuales más preclaros del país. Así, Lecturas Venezolanas, páginas que –como afirma José Nucete Sardi- contienen una “colección de páginas literarias de escritores nacionales, antiguos y modernos”. El caballo de Ledesma que avanza en la historia para contarnos la de un Quijote americanizado que hace frente a los piratas que atacaron Caracas. Oviedo y Baños lo escribe así al comienzo de la obra del trujillano: “Sólo Alonso Andrea de Ledesma, aunque de edad crecida, teniendo a menoscabo de su reputación el volver la espalda al enemigo sin hacer demostración de su valor, aconsejado, más de la temeridad que del esfuerzo, montó a caballo, y con su lanza, y adarga salió a encontrar al corsario, que marchando con las vanderas tendidas, iba avanzando la ciudad, y aunque aficionado el Draque a la bizarría de aquella acción tan honrosa dio orden expreso a sus soldados para que no lo matasen…”.

La historia, por demás fascinante, se hace en la prosa de MBI un espacio donde palpitan las acciones de un anciano que salió solo a defender un país. Una lección que merece ser estudiada para salirle al paso a tanto estrafalario.


4.-
En Casa León y su tiempo nos encontramos con el verdadero camaleón de la política. Un sujeto que cambiaba de traje de acuerdo con las circunstancias. Pues bien, Mario Briceño Iragorry lo desnudó, lo dejó a merced de su propia ambición, de sus intereses oscuras, de sus traiciones y perversiones. Se trata entonces de un personaje que vive en el diario devenir de la historia de este país.
Tres, sólo para mencionar tres obras, abrevan en la memoria de este terruño engullido por la miseria intelectual, por la arrogancia política, por la avilantez de quienes no miden la boca para ensordecer la atmósfera social e histórica de un mapa aturdido por tanto sismo verbal.
Mario Briceño Iragorry pertenece a los inmortales. Por allí anda, solitario pero fortalecido por la acritud de quienes jamás han sabido ser aceptados por el mundo de la cultura.
Alguien sufre de pesadillas en estos días.



5.-
Una vez el maestro dijo: “No hay abismos, hay caminos”, y así quedó escrito. En 1991, incorrupto su cuerpo luego de 50 años de su muerte, fue exhumado y cortado para extraer su corazón. Ese evento describe muy bien una de las tantas muertes de este hombre, como lo ha dicho Miguel Ángel Campos. Sumemos la del insulto, el de hace unos años en Trujillo, para enviarlo a la eternidad donde aún palpita su corazón


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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández

Nació en Calabozo, estado Guárico, el 25 de octubre de 1952. Poeta, narrador y periodista. Se desempeña como secretario de redacción del diario “El Periodiquito” de la ciudad de Maracay, estado Aragua

Fundador de la revista literaria Umbra, es miembro del consejo editorial de la revista Poesía de la Universidad de Carabobo y colaborador de publicaciones locales y  extranjeras. Su obra literaria ha sido reconocida en importantes concursos nacionales. En el año 2000 recibió el Premio “Juan Beroes” por toda su obra literaria.

En Venezuela ha publicado sus trabajos en la Revista Nacional de Cultura, Imagen, Solar, Poda, et al. Miembro del consejo editorial de la revista Poesía de la Universidad de Carabobo. Integrante de “Crear en Salamanca”, página digital de la ciudad castellana. Igualmente, en Cervantesmileshighcity de la ciudad de Denver, Estados Unidos. Y en diferentes blog nacionales e internacionales.

Ha publicado ensayos y textos poéticos en las revistas Turia de España, Arcos de la Frontera, Piedra de molino, España,  en Il foglio volante de Italia, ; ,  entre otras.

Ha participado como conferencista o lector de su obra en varias ediciones de la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo (FILUC), en Venezuela.


En 2018 fue reconocido en la XVII Edición del Premio Anual Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana por su novela “El nervio poético”.



Ha publicado los poemarios La mofa del musgo (1980), Amazonia (1981), Última instancia (1989), Párpado de insolación (1989), Ojos de afuera (1989), Bestias de superficie (1993), Nortes (1994) e Intentos y el exilio (1996). Además ha publicado el ensayo Nueva crítica de teatro venezolano (1981), el libro de cuentos Fragmentos de la misma memoria (1994) y el libro de crónicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999).  Stravagnza (Italia 2012), 70 poemas burgueses (Caracas 2014), Ropaje (Cancún, México. 2012), Los ejercicios de la ofensa (Estados Unidos. 2010)
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sábado, 26 de mayo de 2018

Presentación de "Wonder Woman: bondage y feminismo" de Noah Berlatsky







Paco Mancera Romero nos pasa algunas fotos de la presentación en abril de "Wonder Woman: bondage y feminismo" de Noah Berlatsky.


En la malagueña librería en Portada Cómic a las 20 horas del pasado viernes 13 de Abril de 2018 tuvo lugar la presentación del ensayo Wonder Woman: bondage y feminismo que el autor norteamericano Noah Berlatsky publicó en 2015 y tituló Wonder Woman: Bondage and Feminism in the Marston/Peter Comics 1941-1948, sin duda el traductor malagueño: Carlos Pranger ha mejorado el título en castellano aunque haya perdido un poco de precisión respecto al original. Este ensayo ha sido publicado por la editorial malagueña GasMask en la colección Embryo.


La presentación corrió a cargo de Miguel Ángel Villalobos Gómez editor malagueño de GasMask, que dio las gracias por asistir al evento y a En Portada por ceder sus instalaciones. Flanquearon a Miguel Ángel la malagueña Cristina Bracho Carillo traductora literaria y audiovisual traduciendo cómics de DC, entre ellos varios de Wonder Woman y Carlos Prager traductor del ensayo presentado. 


Tomadode NOTCF

viernes, 25 de mayo de 2018

Las migrañas por W. H. Auden




De izquierda a derecha: Oliver Sacks en 1964, la portada de su libro Migrañas y W.H.Auden.

Estimados Amigos


Hoy tenemos el gusto de hacerles llegar un texto de W.H. Auden sobre las migrañas y que formó parte de Migraña el libro de Oliver Sacks.


Deseamos disfruten del texto.



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W. H. Auden


Ofrecemos un texto singular de Wystan Hugh Auden, a quien Joseph Brodsky —que acaba de morir y de quien incluimos un poema en este mismo número— consideraba “el más grande poeta del siglo XX”. Además de sus virtudes literarias, este ensayo contiene un señalamiento médico incuestionable: Ios pacientes de migraña han sido “investigados, drogados, pero no oídos”.

W. H. Auden murió en 1973. “Migrañas” aparece en la antología 30 Years of The New York Review of Books, y fue originalmente un comentario al libro Migraine de Oliver Sacks (University of California Press 1971).

En la sombra, lejos de la luz del día,
La melancolía suspira sobre la cama triste,
El dolor a su lado, y la migraña en su cabeza.
—Pope



Joseph Brodsky

EI propósito principal del Dr. Sacks al escribir este libro fue sin lugar a dudas iluminar a sus colegas acerca de una queja sobre la que saben muy poco. Como dice el Dr. Goody en el prólogo:

La actitud general que los médicos tienen hacia la migraña ve en esta dolencia sólo una forma de cefalea, que no incapacita y que ocupa más tiempo profesional del que merece… El doctor, esperando no estar de guardia la próxima vez que el paciente busque ayuda, se limitará a recetar algunas tabletas y a repetir el tan común como poco elegante cliché que aconseja “a aprender a vivir con esto” … Muchos médicos no ocultan su satisfacción cuando un paciente, desesperado, acude a la medicina experimental o alternativa, y casi apuestan que los resultados serán además de desastrosos, muy caros.

Estoy seguro de que cualquier persona que tenga un mínimo de interés en la relación entre el cuerpo y la mente encontrará, como yo, fascinante este libro, a pesar de que no lo entienda todo.

Se ha estimado que la migraña aflige al diez por ciento de la raza humana, y el porcentaje puede ser más alto aún, ya que, probablemente, sólo aquellos que sufren ataques severos acuden al médico. Aunque uno haya tenido la buena fortuna de no haber experimentado nunca un ataque, como es mi caso, siempre sabemos de un pariente o un amigo que sí los ha padecido, de tal manera que podemos comparar las características y síntomas de un paciente migrañoso con las detalladas descripciones del Dr. Sacks.

A diferencia de las enfermedades contagiosas y las patologías genéticas como la hemofilia o la histeria, la migraña es ejemplo clásico de una enfermedad psicosomática en donde los factores fisiológicos y psicológicos juegan un papel equivalente. Podemos decir que como organismos biológicos los hombres somos prácticamente lo mismo, es decir, nuestros cuerpos tienen un repertorio limitado de síntomas. Esto hace posible diagnosticar un caso de migraña y distinguirla de, digamos, la epilepsia o el asma. Pero como somos personas conscientes que podemos decir “yo”, cada uno de nosotros es único. Esto significa que no hay dos casos idénticos de migraña; un tratamiento que tiene éxito con un paciente puede fallar con otro.

Una migraña es un evento físico que también puede ser desde su origen, o después, un evento emocional o simbólico. Una migraña expresa necesidades fisiológicas y emocionales: es el prototipo de una reacción psicofisiológica. De ahí que el entendimiento de este mal deba basarse, simultáneamente, en la neurología y en la psiquiatría. Finalmente, no se puede concebir la migraña como una reacción exclusivamente humana, debe ser considerada como una forma de reacción biológica hecha a la medida de las necesidades y del sistema nervioso de los hombres.

La primera parte del libro del Dr. Sacks consiste en una serie de observaciones clínicas detalladas. Distingue entre tres tipos de migraña, la migraña común, llamada también “dolor de cabeza”, migraña clásica, en la que, como en los ataques epilépticos, aparece frecuentemente una distorsión del campo visual, y la neuralgia migrañosa o migraña intermitente, llamada así porque los ataques son continuos y separados por intervalos breves. Aunque encuentro estas descripciones muy interesantes, no me siento calificado para discutirlas.

Mencionaré, sin embargo, dos curiosas observaciones que hace el Dr. Sacks. Nos dice que la “Nightmare Song” en Iolanthe hace referencia a no menos de doce síntomas de la migraña, y que las visiones de la monja medieval Hildegard de Bingen eran claramente auras visuales causadas por la migraña clásica.


La segunda parte está dedicada a responder dos preguntas: ¿qué circunstancias liberan un ataque de migraña?, y ¿existe una personalidad específica para el paciente migrañoso? Las evidencias desconciertan de tan diversas. Aunque la migraña puede llegar a ser un padecimiento presente en varios miembros de la familia, el Dr. Sacks cree que esto se aprende probablemente del ambiente familiar, es decir, no es una herencia genética, puesto que muchos pacientes no tienen antecedentes de este padecimiento en su historia familiar.

Aunque por lo general se acepta que la migraña clásica ataca más a los hombres jóvenes, esto puede variar, y el primer ataque de migraña común puede ocurrir después de los cuarenta años, entre mujeres, por ejemplo, que empiezan su menopausia. La migraña clásica y la neuralgia migrañosa tienden a ocurrir, por razones que se desconocen, a intervalos regulares que varían entre dos y doce semanas; la migraña común parece depender más de situaciones externas y emocionales. Algunos casos se parecen a las alergias: un ataque puede ser causado por luces brillantes, ruidos fuertes, malos olores, clima inclemente, alcohol, anfetaminas. Otros sugieren un origen hormonal: la migraña no es infrecuente entre mujeres en su periodo de menstruación, pero son muy raros durante el embarazo.

Tal diversidad de casos produce, naturalmente, una diversidad semejante de teorías que intentan explicar las causas básicas de la migraña. Los médicos obsesionados con etiologías meramente somáticas buscan soluciones químicas o neurológicas, mientras que algunos psiquiatras buscan sólo respuestas psicológicas. El Dr. Sacks piensa que cada uno de ellos tiene sólo la mitad de la razón. Las teorías psicologistas más aceptadas son las de Wolff (1963) y Fromm‑Reichmann (1937).

Las personas que padecen migrañas son retratadas por Wolff como ambiciosas, exitosas, perfeccionistas, rígidas, ordenadas, precavidas y emocionalmente bloqueadas, sujetas, de vez en vez, a arrebatos y depresiones que tienen que tomar una forma somática indirecta. Fromm Reichmann también llega a una conclusión lapidaria: la migraña, dice esta autora, es una expresión física de hostilidad inconsciente contra unos padres amados conscientemente.

Las experiencias del Dr. Sacks con sus pacientes le han llevado a concluir que si muchos son, como Wolff dice, hiperactivos y obsesivos, hay otros más bien letárgicos, desorganizados, desaliñados, y que si, como Fromm‑Reichman dice, Ia mayoría de los ataques de migraña son una expresión somática de emociones violentas, las más de las veces furia, éstas pueden ser una reacción a una situación de vida intolerable de la que el paciente está bien consciente, e incluso podrían ser una respuesta auto‑punitiva.


Hildegard de Bingen

Encontramos, en la práctica, que la furia repentina es el detonante más común, aunque el pánico puede ser igualmente poderoso para pacientes más jóvenes. El júbilo repentino (como en un momento de triunfo o en un golpe de buena suene inesperado) puede tener el mismo efecto. Tampoco se puede afirmar que todos los pacientes migrañosos son “neuróticos” (a no ser que se acepte que la neurosis es la condición humana universal), puesto que en muchos casos las migrañas pueden reemplazar una estructura neurótica, constituyéndose en una alternativa a la desesperación y al alivio neuróticos.

En la tercera parte, el Dr. Sacks discute los factores fisiológicos, biológicos y psicológicos en la migraña. Sus teorías sobre su base biológica es lo que encuentro particularmente interesante y sugerente. En el mundo animal existen dos reacciones posibles a una situación amenazante o de peligro, o se le enfrenta o se le rehuye. Cita la descripción que hace Darwin de lo segundo:

La imagen de miedo pasivo, como la describe Darwin, es una de pasividad y postración, asociada con una actividad visceral y glandular ( …una fuerte tendencia a bostezar… palidez mortuoria… gotas de sudor en la piel. Todos los músculos del cuerpo se relajan. Los intestinos son afectados. Los músculos del esfínter dejan de actuar y no retienen más el contenido del cuerpo…’”). La actitud general es de humillación, de acobardamiento, de hundimiento. Si la reacción pasiva es más aguda, puede haber pérdida súbita del tono muscular y pérdida de la conciencia.

El Dr. Sacks cree que, a pesar de la asociación entre la migraña y la furia, es precisamente de esta reacción pasiva, adaptada a la naturaleza humana, de la que la migraña se deriva biológicamente. Todo esto me parece a mí muy probable. Antes de que pudiera inventar armas, el hombre primitivo debió ser una de las criaturas más indefensas, desprovisto como estaba de colmillos, garras, pezuñas o veneno e incapaz de moverse tan rápido como muchos de sus depredadores. Me parece poco probable, entonces, que la agresión o la furia pueda ser un instinto biológico básico del hombre como lo es en los depredadores carnívoros. La agresión humana debe ser una modificación secundaria de lo que fue originalmente un sentimiento de terror y de impotencia. Como ha dicho Coleridge: “En toda perplejidad hay una porción de miedo, lo que dispone a la mente para la ira”.


Coleridge


El Dr. Sacks concluye este capítulo relacionado con los enfoques psicológicos y la migraña afirmando que pueden ocurrir tres tipos de eslabonamiento psicosomático: primero, una conexión psicológica inherente a ciertos síntomas y efectos; segundo, una equivalencia simbólica fija entre ciertos síntomas físicos y estados mentales, análogos al uso de expresiones faciales; tercero, un simbolismo arbitrario e idiosincrático que une a los síntomas físicos y las fantasías. análogo a la construcción de síntomas de la histeria.

La última parte está dedicada a los problemas de la terapia. Como en todos los casos de desórdenes funcionales, la relación personal entre doctor y paciente es de suma importancia. “Toda enfermedad es un problema musical”, dijo Novalis, “y toda cura una solución musical”. Esto significa, como el Dr. Sacks dice, que, no importa qué método de tratamiento escoja el médico, o se vea obligado a escoger, hay sólo una regla básica: uno siempre tiene que oír al paciente. Porque, si alguna queja, tan común como legítima, tienen estos pacientes además de sus migrañas, es que sus médicos no los oyen. Han sido, sí, observados, investigados, drogados, pero no oídos.


Novalis

El Dr. Sacks reconoce que existen drogas, especialmente el tartrato de ergatomina y el methergin, que son capaces de aliviar el dolor de un ataque agudo, medicina que sólo un desalmado le negaría a un paciente, a no ser que existan otras condiciones fisiológicas que contraindiquen su uso; sin embargo, las considera paliativos peligrosos que no pueden producir una cura definitiva.

Su preferencia, nos dice, es la psicoterapia. pero afirma esto con ciertas reservas. No piensa, por ejemplo, que la única solución a la migraña sea el psicoanálisis concienzudo y a fondo, para el que muy pocos pacientes tienen dinero o tiempo. Más aún, algunos pacientes consideran que el enfoque psicoterapéutico es inaceptable.

Los pacientes severamente afectados deberán atenderse regularmente, en intervalos que van de las dos a las diez semanas. Las primeras entrevistas deben ser largas y minuciosas, de tal manera que queden claros, para el paciente y su médico, la situación general y los detalles de las tensiones específicas involucradas: al mismo tiempo quedarán puestos los cimientos de la autoridad del médico en su relación con el paciente. Las consultas posteriores pueden ser más cortas y más focalizadas, y estarán dedicadas a la discusión de los problemas más recientes como los experimenta el paciente en relación con su dolencia. Una atención médica superficial es desastrosa, y una causa importante de la supuesta migraña es “intratable”.

También recomienda llevar dos calendarios, uno para la migraña y otro que registre los eventos cotidianos, lo que podría revelar algunas circunstancias capaces de provocar estos ataques.

La “cura”, en su opinión, consiste en encontrar para cada paciente en particular el mejor modus vivendi. Esto puede significar, en algunos casos, dejar que el paciente se quede con su migraña.

Intentar la erradicación de migrañas severas y recurrentes en un paciente patológicamente indiferente o en una personalidad histérica podría forzar al migrañoso a encarar ansiedades intensas y conflictos emocionales que serían todavía menos tolerables que las migrañas. Los síntomas físicos, paradójicamente, pueden ser más misericordiosos que los conflictos que éstos esconden y expresan simultáneamente.


Karl Marx en 1861

Estos pacientes estarían de acuerdo con Marx: “El único antídoto para el sufrimiento mental es el sufrimiento físico”.


Tomado de la página Nexos